902 170 901
Horario de 08:00 a 20:00
Historia    |    La empresa    |    Instalaciones    |    Contacto y Localización    
Ofertas y News
Gama vehículos IVECO
Ofertas en industriales
Catálogo y Ofertas
Servicios Postventa
Disponemos de asistencia Non-Stop de IVECO
Nuestra historia - Sideco Reus
La Fundación
El Negocio de las Vigas

El 11 de febrero de 1943 se funda en Tarragona una nueva empresa del sector de la construcción bajo el nombre de Sistemas de Construcción S.A. Sideco, tal como se abrevia el nombre de la sociedad, se crea con un capital inicial de 308.000 pesetas, repartido en 616 acciones con un valor de 500 pesetas cada una. La empresa empieza a funcionar con las dificultades propias de los años de la posguerra y los primeros meses se dedica a vender y a distribuir vigas de cerámica. El fabricante es Ladrihiero, que ofrece un producto más resistente que los otros que hay al mercado porque refuerza las vigas por dentro con unas barnilles de hierro. A pesar de todo, el racionamiento de algunos materiales marca en esta época el ritmo de producción de las empresas y Ladrihiero trabaja más o menos en función de la disponibilidad del metal.

Sideco empieza a funcionar en Tarragona, en un local del número siete de la calle Méndez Núñez, pero la distribución de las vigas rápidamente propicia un cambio de ubicación. La empresa se traslada a Reus, al número 67 de la calle Garcia Morato, situado cerca de la Plaza de la Libertad –en aquel momento Plaza de los Mártires–, donde estará más de veinticinco años.
 
 
El negocio de las vigas sólo dura unos meses. A medida que hay más disponibilidad de hierro y acero, aumenta la competencia en el sector y las barnilles para dar más consistencia a las vigas están al alcance otros fabricantes. Ladrihiero no soporta la liberalización de los materiales y se ve obligado a cerrar sus puertas. Sistemas de Construcción, que se había dado de alta como empresa dedicada al sector de la construcción el 1 de julio, se queda sin proveedor y deja de vender vigas a finales de año. A pesar de todo, la baja oficial a la Administración de Rentas Públicas en esta actividad no se hace hasta el 25 de marzo de 1944.
 
El Salto a la Automoción
La Concesión de Ford

Sistemas de Construcción queda desligada rápidamente de la actividad que da nombre a la empresa y apuesta por el sector de la automoción. A principios de los años cuarenta, por las calles de Reus se ven pocos coches y algunos camiones y taxis. Los vehículos circulan con quemadores de gasógeno, unas calderas que producían gas con leña o con carbón y que utilizaban porque los primeros años de la posguerra no había gasolina. De hecho, la restricción de este producto era una de las dificultades que se arrastraba de la Guerra Civil, que había supuesto un retroceso en el mundo automovilístico respecto a los años veinte.

Sideco ve buenas perspectivas en un mercado que no se empezará a recuperar hasta principios de los años cincuenta y consigue la concesión de Ford Motor Ibérica por Reus y las comarcas de sus alrededores. Hasta el verano del año 1943, había estado en manos de otro concesionario, que tenía las instalaciones en el número 2 de la plaza de Cataluña, y que rompió relaciones con Ford. Ser concesionario de esta marca era ligarse a Ford Motor Company, que Henry Ford y once inversores habían creado el 1903 en Michigan, en los Estados Unidos, y que en pocos años empezó a vender y fabricar coches en todo el mundo. Ford, que se convertiría en un gigante de la automoción, se había instalado primero en el Canadá, después en Inglaterra, en Argentina y en el Japón y desde finales de los años veinte ya tenía una presencia destacada al continente europeo.

El 1 de enero de 1944 se hace la inauguración de Sideco como concesionario oficial de la marca Ford, después de que la empresa se hubiera dado de alta en las actividades de “venta de automóviles y sus recambios” y en la de “taller herrero-cerrajero sin ningún motor”, tal como consta en el registro de la Administración de Rentas Públicas. El cambio al sector de la automoción hace que a partir de este momento no se vuelva a utilizar el nombre de Sistemas de Construcción y se opta por la abreviatura Sideco.

El local de la calle Garcia Morato, antes lleno de vigas, se ha convertido ahora en un taller donde se reparan camiones y se venden recambios. Durante los primeros años, Sideco se dedica sobre todo a estas actividades y no tanto a vender vehículos. El mercado de este producto durante los primeros años de la posguerra está muy estancado y se importan muy pocos vehículos Ford de países como Francia, Alemania, Inglaterra o los Estados Unidos. Esta situación cambiará más adelante y Sideco empezará a distribuir tractores de la marca Fordson, que llegan de Inglaterra, y a principios de los años sesenta los camiones Ford y Ebro, fabricados en Barcelona.

En el taller trabajan cinco operarios, sobre todo por la tarde y por la noche, que es cuando se hacen la mayoría de las reparaciones. En el local de la calle Garcia Morato tienen que convivir los mecánicos con el personal de administración y al fondo se ha habilitado un espacio para reparar los componentes de los camiones. El responsable del taller es Josep Güell Padrón y la mayoría de actividad la concentran los vehículos de transporte de mercancías. Los que recorren los pueblos de los alrededores van a Sideco a cualquier hora pero no es hasta media tarde que llegan los camiones más grandes, sobre todo los que hacen el recorrido entre Reus y Barcelona. Las reparaciones son imprescindibles para volver a salir a la carretera el día siguiente y a veces se alargan más allá de la media noche, a pesar de que las más complejas se dejan para las mañanas del fin de semana.

En el taller también se reparan algunos vehículos del ejército de tierra y se venden algunos recambios a mecánicos del ejército del aire. Otra actividad que da buenos rendimientos en esta época es la de instalar motores importados de gas-oil –de las marcas Mamci, Perkins, Henschel y Scania Vabis- a camiones que de origen lo montan de gasolina. Esta operación se hace con los camiones Ford, pero también con otros como los del ejército que se habían subastado entre la población o a los ingleses Austin y Bedford.

La Caravana Ford
“Despertó gran interés en nuestra ciudad la exhibición de coches presentados por “Ford Motor” gracias a la mediación de Sideco S.A. rente a su local en la Avenida de los Mártires”. Así recoge una columna del Diario Español del año 1946 el éxito en Reus de la Caravana Ford, una iniciativa publicitaria que organizan los responsables de Ford en Barcelona, con el objetivo de recordar que siguen representando a la Ford Motor Company de los Estados Unidos, recorren muchas ciudades Catalanas enseñando coches y camiones inaccesibles entonces para el mercado español pero que despiertan mucho de interés. Eran modelos Mercury, Lincoln, Mustang y Fordson que se presentan como los más recientes de la posguerra.

En Reus, se exponen ante el local de Sideco de la calle Garcia Morato y también a la plaza Prim. Según explica el Diario Español, son vehículos de líneas espléndidas y carrocerías magníficas. “Los turismos iban equipados con calefacción, radio, reloj eléctrico, purificador de aire, eficaz sistema de suspensión y otras ventajas que sería prolijo enumerar. Dichos coches atrajeron poderosamente la atención general”, concluye el rotativo.

Sideco Crece

Las pautas que marca Ford Motor Ibérica en la red de concesionarios obligan a Sideco a contratar más personal, adaptar el local de la Plaza de la Libertad y hacer la primera ampliación de capital de la empresa. El 28 de marzo de 1952 se aumenta de 308.000 pesetas a medio millón con una segunda serie de 384 acciones también por valor de 500 pesetas cada una. En esta operación entra Rafael Curto Boyls, y más tarde su hijo, Rafael Curto Ferré, pasa a ser el secretario del consejo de administración de la empresa. Poco antes, el diciembre de 1950, Francisco Baró Ríus, había tomado el cargo de consejero delegado de Sideco. De hecho, su padre, Francisco Baró Voltas, formaba parte de la sociedad desde que el 28 de enero de 1947 compró unas acciones. Estas dos familias son las que estarán a partir de ahora al frente de Sideco.

A comienzos de los años cincuenta, la actividad de Sideco gira entorno al taller y de la venta de recambios. Ford Motor Ibérica estudia poner en marcha una fábrica de tractores y camiones en la avenida Icaria de Barcelona pero mientras tanto no se importan vehículos. Una de las actividades que más sirve a Sideco para salir adelante es la venta de maquinaria para el sector de la agricultura.

Tienen mucho de éxito entre los campesinos, por ejemplo, los motocultores de la marca inglesa Clifford, de los que Sideco es el distribuidor por Reus y los alrededores. Van equipados con una fresa para remover la tierra y funcionan con un motor BSA de gasolina, a pesar de que más adelante lo harán con uno de gas-oil de la marca alemana Sachs. Sideco tiene la oportunidad de comprar este producto directamente del fabricante y pide una partida de dieciocho unidades. Esta operación es la que obliga a la empresa pedir por primera vez un crédito a una entidad bancaria. Todo y el buen ritmo de ventas, los motocultores Clifford tienen un problema: sólo pueden funcionar con la fresa que va unida a la máquina. Las demandas del campesinado son cada vez más complejas y salen al mercado motocultores polivalentes. Sideco en prueba algunos y finalmente se inclina para vender de la marca Rapid Diesel, que pueden traer desde una hueva a un remolque. Poco a poco, Sideco se va diversificando para responder a las necesidades del campo.

Las Primeras Ferias
El sector de la automoción empieza a arrancar y en Reus se celebra la primera feria para exponer vehículos. Se hace del 22 al 25 de julio de 1950 bajo el nombre de Feria Provincial del Automóvil Usado y la Ganadería. Sideco empezará a participar en este tipo de certamen el octubre del año 1953 en una edición de la Feria del Automóvil donde se exponen, entre otros, maquinaria para el campo y los tractores de la marca Fordson. Desde los años cincuenta y en adelante, las ferias son para Sideco una buena oportunidad sobre todo para enseñar a los clientes la maquinaria agrícola.
    
 
 
El Ford Vedette
En los años cincuenta, importar coches del extranjero no es frecuente. El 1956, a Sideco y el resto de concesionarios tienen expectativas de que llegue algún Ford Vedette, que se fabricaba a la planta de Poissy, en Francia y que fue el modelo con más éxito en este país durante los años de recuperación de la industria automovilística después de la segunda guerra mundial. Para forzar la llegada de estos coches, Sideco en solicita algunos con facturas a nombres de clientes de la empresa. El Ford Vedette se presentaba como un vehículo lujoso, grande y con espacio suficiente para transportar maletas, confortable gracias a un nuevo sistema de suspensión y con un motor de ocho cilindros que consumía poco combustible. Costaba 640.000 pesetas más el precio de transportarlo hasta España. Aun así nunca llega ninguna unidad.

Sideco sigue adelante y en 1956 el crecimiento de la empresa obliga a ampliar las instalaciones. El local del número 67 de la calle Garcia Morato, cerca de la Plaza de la Libertad, se había quedado pequeño. Sideco mantiene el taller pero traslada la venta de los recambios y las oficinas al número 24 de la calle San Juan, donde hasta entonces había una cerrajería. Las instalaciones continuarán separadas en estos dos espacios hasta el año 1968.

Los Tractores
La oferta de maquinaria para la agricultura hace un salto adelante cuando se empiezan a importar tractores de la marca Fordson. Primero llega el modelo Mayor, que es difícil de vender a los labradores porque es demasiado grande para la mayoría de fincas de la zona y más tarde Sideco empieza a vender el Fordson Dexta y el Super Dexta, más reducidos y que tienen más aceptación entre los labradores. Aprovechando que se venden tractores, también se ofrecen enseres y complementos, tanto los que suministra Ford –que traen la marca Ransomes- como los otros fabricantes. Es el caso de los remolques de Ros Roca, las sulfatadores Balven y Sep y de las fresas de la marca Agrator, entre otros productos.

El sector de la agricultura concentra una parte importante de las ventas y la oferta de Sideco va creciendo poco a poco. Desde el año 1957, por ejemplo, se empieza a vender un nuevo producto innovador: la regadora por aspersión de la marca Wright, que distribuye en Cataluña la empresa Harry Walker. Para que funcione, son necesarios equipos de presión, que también suministra Sideco. Hay de dos tipos, las bombas eléctricas Indar o las que funcionan con gas-oil, principalmente con motores de las marcas Mamci o Lombardini. Con todos estos componentes, se va haciendo larga la lista de productos para el campo.

Vender a los campesinos obliga a desplazarse a las fincas, a menudo cuando acaba la jornada laboral, Sideco compra una furgoneta de la marca alemana DKW que se rotula con los logotipos de la empresa y se convierte en el primer vehículo de servicio. Se opta por este modelo porque en estos años todavía no se importan de la marca Ford. El responsable de ir al campo a vender es Francesc Rovira, que muchas veces también tiene que organizar demostraciones in situ del funcionamiento de la maquinaria.

Los Primeros Ebro
La fábrica de la avenida Icaria de Barcelona se pone en marcha en 1957. Ford Motor Ibérica había sido nacionalizada tres años antes y se había empezado a desligar de Ford Motor Company de los Estados Unidos, con quien romperá del todo las relaciones en 1965. Esto explica que el nombre de la nueva sociedad, que ya no es una filial de Ford, sea Motor Ibérica y que se cree la marca Ebro. En la cadena de montaje de la Zona franca de Barcelona se fabrican primero tractores, que a pesar de traer rotuladas las letras Ebro son una copia exacta de los modelos Fordson. Sideco no tarda al incorporar estos nuevos modelos, como el E-44, a la oferta de maquinaria por el campo.

Después de meses de expectativas, el montaje de vehículos a pocos kilómetros de distancia es una realidad con las nuevas instalaciones de la avenida Icaria en marcha. El siguiente salto adelante es la fabricación de los camiones Ebro. En Sideco, los primeros se venden en 1962 en un contexto de fuerte demanda por parte de los clientes de los 25 concesionarios que hay en Cataluña, que representan una cuarta parte de los de todo el estado. Los primeros modelos de camiones son el B-35 y B-45, que funcionan con un motor de gas-oil de cuatro cilindros y que cuestan alrededor de 250.000 pesetas.

La producción de camiones Ebro es insuficiente los primeros años para hacer frente a la demanda y, incluso, hay operaciones de compra-venta entre concesionarios de la misma marca. También hay muchas dificultades en la recogida de los vehículos de la fábrica de la Zona franca. Motor Ibérica obliga a un representante de la empresa a estar a primera hora de la mañana en Barcelona parta que le preparen la documentación y el vehículo. El proceso, que empieza con el trayecto en tren entre Reus y Barcelona a primera hora de la mañana, no se resuelve hasta el anochecer que se entrega el camión. Incluso algunas veces lo entrega no se hace hasta el día siguiente. Después queda el regreso por carretera en Reus, un trayecto que suele durar una media de cuatro horas.
 
 

Sideco no tarda en introducir en el mercado los tractores y camiones Ebro, cada vez más modernos. A estos cambios recientes, enseguida se suman otras opciones para ampliar la oferta, como los tractores Massey Ferguson. Esta marca había nacido a los años cincuenta de la unión de dos empresas, una norteamericana y la otra inglesa, con mucha experiencia en la fabricación de maquinaria agrícola. Cuando Massey Ferguson entra a formar parte de Motor Ibérica, se ofrece la opción a los concesionarios de incorporar sus vehículos. Sideco sigue apostando por mejorar la calidad de la oferta y durante unos años venderá estos tractores que traen sello anglosajón.

La demanda de tractores es muy fuerte pero a menudo los modelos no se acaban de adaptar a las necesidades de los campesinos. Los cultivos de la zona son sobre todo de avellanos y se necesitan vehículos que puedan pasar por debajo de árboles bajos y a pocos metros de distancia uno del otro. En el taller de Sideco, los mecánicos transforman los tractores Ebro y Massey Fergusson para hacerlos más rentables en el campo cambiando los neumáticos por otros de más reducidos o reduciendo los guardabarros. El resultado final es un tractor adaptado a los cultivos, que más adelante ya saldrá al mercado como modelo estándar.

Un Nuevo Cambio de Ubicación
La actividad de Sideco va creciendo y tanto las instalaciones de la calle San Juan cómo de las de Garcia Morato se quedan pequeñas. En este local, donde esta el taller, se decide construir un altillo a finales de los años cincuenta, sobre todo para almacenar el riego por aspersión de la marca Wright. El que se plantea inicialmente como una simple reforma, acaba siendo un problema que agrava la situación nada fácil de la empresa. Antes de que acaben las obras, el propietario del local levanta una acta notarial argumentando que la ampliación se está haciendo sin permiso. Ante el riesgo de tener que abandonar las instalaciones, se llega a un pacto y Sideco continúa adelante.

A pesar de todo, la falta de espacio continúa siendo un problema y en 1969 la empresa se traslada a unas nuevas instalaciones ubicadas al número 57 del Camino de Riudoms. El local –mejor situado, de nueva construcción y de tres plantas–, tiene unas dimensiones que se ajustan a las necesidades de Sideco. Hay 800 metros cuadrados dedicados al taller y un sótano del mismo espacio que se utiliza como almacén de vehículos. La venta de recambios y la zona de exposición de vehículos ocupan cerca de 200 metros cuadrados y las oficinas están separadas de la primera planta del edificio. Las nuevas instalaciones se completan con dos locales más, situados a los números 72 y 86 del avenida Países Catalanes, que sólo se usan para exponer.

Las Furgonetas Ebro
A los camiones y los tractores de la marca Ebro, se añaden enseguida varios modelos de furgonetas. De hecho, los nuevos vehículos los fabrica inicialmente la sociedad Fadisa pero Motor Ibérica compra esta empresa en 1967 y cambia las letras de Alfa Romeo, que traían hasta entonces, por las de Ebro. Con la nueva marca, también se introducen algunas modificaciones como el motor, que a partir de ahora es un Perkins fabricado en una planta que Motor Ibérica había adquirido hacía poco en Madrid. El primer modelo que se vende es la F-100 y el siguiente y más moderno, la F-108. Precisamente, a mediados de los años setenta, un grupo de personas de Riudoms, con la colaboración del Ayuntamiento, en compra una del modelo más nuevo expresamente para ir a Roma a recoger las cenizas del beato grande. Después se sacan al mercado nuevos modelos de una línea diferente: la F-260 y la F-275, el primero con tracción delantera y el otro trasera.

Motor Ibérica aumenta la producción de vehículos y también empieza a importar algunos coches de Inglaterra o Alemania con la autorización del Ministerio de Comercio. La mayoría son para los concesionarios de ciudades importantes como Madrid, Valencia y Barcelona. A pesar de todo, a Sideco también llegan algunos. Los primeros son un Ford Consul Cortina 1200 y otro 1500, que se usan como vehículos de servicio. En general, el parque de coches es bastante reducido y en los concesionarios hay una fuerte demanda.

Motor Ibérica va ganando peso y la red de concesionarios se actualiza con instalaciones más modernas y ampliaciones de personal. El año 1980 la compañía automovilística japonesa Nissan compra una participación de Motor Ibérica. Nissan se había creado en Yokohama en los años treinta y, después de expandirse por Estados Unidos y Australia, empezaba a consolidarse en Europa. La entrada de Nissan en Motor Ibérica, a quien acabará absorbiendo, coincide con el fin de la etapa de Sideco con la marca en octubre de 1982. Sideco ve mejores perspectivas de crecimiento en las marcas de vehículos industriales europeas, como Iveco, que se había creado hacía poco en los países del centro del continente.

La Concesión de Iveco
Sideco se estrena en 1983 como concesionario de Iveco. La apuesta es por una marca de vehículos industriales con perspectiva de futuro que había creado el grupo Fiado el 1 de enero de 1975 a partir de la fusión de cinco fabricantes europeos con una larga trayectoria por separado –las marcas italianas Olmo, Lancia y Fiado, la alemana Magirus Deutz y la francesa Unic. El grupo Iveco es joven pero trae el sello de calidad del grupo Fiado, con mucha experiencia en el sector automovilístico.

La apuesta por Iveco se hace en un momento que las marcas europeas de vehículos industriales empiezan a hacerse un lugar en España y Sideco afronta el reto arriesgado de introducirla en el mercado. Los primeros años, la oferta es sobre todo en gama ligera, con las furgonetas de los modelos 30.8 y 35.8, sólo diferenciadas por la doble rueda y el camión ligero 40.50, con un chasis muy reforzado y conocido en Cataluña como el feo y en España como el mulo. Después llegan otros modelos también ligeros, como el 60.10. El año de estreno de la concesión de la nueva marca, Sideco vende 39 unidades entre furgonetas y camiones.

En paralelo, se distribuyen desde mediados del año 1982 los tractores Fiado, una marca de calidad y muy reconocida en Europa. En Sideco, todavía tiene mucho peso la venta del sector agrícola y los tractores que llegan de Fiatagri, una filial de Fiado en España, sirven para satisfacer esta demanda. Los resultados van siendo más óptimos a medida que la marca se va consolidando en el mercado y que las gamas de modelos se amplían y se adecuan a las extensiones de terreno reducidas que hay en la zona.

La venta por el campo hace que Sideco esté presente en la mayoría de ferias que se celebran en la zona, que se convierten en un punto de encuentro sobre todo por los clientes de maquinaria agrícola. El estand de Sideco tiene su lugar en las ferias más importantes, como la de Móra d'Ebre, el Firagost de Valls, la feria multisectorial Expro-Reus o la Feria de la Avellana de Riudoms. También participa en las que se celebran en municipios más pequeños como Montblanc, Sarral, Vila-rodona o Valls, hasta el punto que durante unos años está presente en un total de dieciséis ferias.

La distribución de tractores Fiado continuará teniendo mucha importancia hasta que el 1990 se decide concentrar las ventas sólo en los vehículos industriales.

El Traslado a la Carretera de Alcolea

Sideco consigue en cinco años casi triplicar las ventas de vehículos Iveco e incrementa también significativamente las de los tractores Fiado. La actividad del taller sobrepasa las posibilidades de las instalaciones del camí de Riudoms y, tanto en Sideco cómo en otros empresas similares, es frecuente ver reparaciones de vehículos que se tienen que hacer en la calle. El 19 de enero de 1988 la empresa hace un nuevo salto adelante y se traslada a la carretera de Alcolea, al número 125. La nueva ubicación está más muy comunicada y permite ampliar los metros cuadrados. Con los años, el edificio se adapta a las necesidades del taller y se hace más grande la campa para vehículos.
 
 
 
El traslado a la carretera de Alcolea coincide con el proceso de informatización, que permite controlar directamente la contabilidad, encargada hasta entonces a una empresa externa. Con la llegada de los ordenadores, se hace una primera apuesta decidida para estar a la altura de las nuevas tecnologías.

La Gama Pesada
En las nuevas instalaciones, Sideco dispone de más buenos accesos por carretera y de más espacio para los vehículos tanto en el taller como la campa exterior. Estas mejoras permiten que la empresa pueda incrementar las ventas de los vehículos de gama pesada. Hasta entonces, Sideco se había concentrado en los camiones ligeros y en las furgonetas y a partir de este momento se introducen cambios tanto en el taller como en los equipos de ventas para afrontar con garantías la distribución de vehículos pesados. La decisión coincide con el éxito del modelo Turbostar, que Iveco había introducido en el mercado en 1984 y del que se habían fabricado inicialmente 300.000 unidades. Este vehículo, que tuvo muy buena aceptación, se había diseñado con una cabina más confortable y más alta y con un sistema de suspensión avanzado.

La Llegada de los Pegaso
A los vehículos Iveco y a los tractores Fiado, en 1990 se añade otra marca. El grupo Fiado, al que pertenece Iveco España, había comprado el 13 de septiembre la Empresa Nacional de Autocamiones (ENASA), que fabricaba los camiones Pegaso. Cuando se hace efectiva la adquisición, Sideco acepta la opción de vender también estos nuevos vehículos.

Aun después de la fusión, se mantiene la red de concesionarios de Iveco y la de Pegaso separadas y esto hace que Sideco cree otra sociedad el 16 de junio de 1991 bajo el nombre de Vehículos Tarragona S.A. La nueva empresa nace para dedicarse a la distribución de Pegaso y tiene unas instalaciones en Tarragona. Mantener las dos redes da lugar a situaciones atípicas. Sideco, y el resto de concesionarios que han optado por vender tanto vehículos Iveco como Pegaso, se encuentran con modelos idénticos pero con marcas diferentes. Los vendedores se llegan a hacer la competencia ellos mismos y, en alguna feria de muestras, como la del año 1991, se exponen camiones del mismo modelo pero rotulados unos con las letras Iveco y los otros con Pegaso.

La incorporación de los vehículos Pegaso tiene un efecto muy positivo en Sideco. En un contexto de crisis económica, la nueva marca, muy valorada por los clientes, permite ganar cuota de mercado. Sideco sale fortalecido en un momento que en España el contexto económico obliga a algunos concesionarios a cerrar. De hecho, del centenar que hay a principios de los años noventa, la cifra se va reduciendo hasta llegar a los 46 del año 2006.

Sideco aprovecha las ventajas de vender la nueva marca Pegaso y mantiene Vehículos Tarragona hasta que se reunifican las dos redes de concesionarios y Sideco absorbe la nueva sociedad. Toda la actividad queda concentrada a las instalaciones de la carretera de Alcolea. Más adelante, Iveco decidirá eliminar la marca Pegaso, a pesar de que se continuarán fabricando los mismos modelos de camiones.

La Apuesta por los Vehículos Industriales
La trayectoria de Sideco hace un punto y aparte en 1990 cuando se decide concentrar las ventas en los vehículos industriales y abandonar la maquinaria para el campo. Desde la fundación en los años cuarenta, la empresa había estado muy ligada al sector agrícola y, de hecho, hasta la llegada de los primeros camiones y furgonetas a comienzos de los sesenta, la venta en el sector agrícola había sido la actividad principal. La penetración en el mercado, la fidelidad de algunos clientes y la vinculación histórica de Sideco con los vehículos para la agricultura hacen que dejar de lado esta rama de actividad marque un punto de inflexión en la trayectoria de la empresa.

El año 1990 Sideco deja de distribuir los tractores Fiado y pasa a ser un concesionario de Iveco España –en aquel momento y hasta el 2005 Iveco Pegaso– dedicado exclusivamente a los vehículos industriales. La apuesta por este sector se hace aprovechando el empujón que había supuesto la incorporación de los modelos Pegaso. También juega a favor que a partir de 1993 Sideco amplía la zona de distribución a la mitad sur de la demarcación de Tarragona y a las Tierras del Ebro. De hecho, ya había ocupado esta área, meses antes, mientras no se nombraba un concesionario, que finalmente no se mantuvo en el mercado.

La ampliación de los servicios de venta y postventa permite disponer del primer taller autorizado fuera de las instalaciones de Reus. La empresa con quien se establece el acuerdo es Garcid S.L., ubicada en Amposta, en el Montsià, donde también se instala uno punto de venta. Situado junto de la carretera N-340, el nuevo taller está en lugar de paso habitual para algunos clientes, que a partir de este momento reciben un servicio más próximo y de mayor calidad.

Las oportunidades de negocio que abre disponer de un mercado más amplio confirman que dejar de distribuir tractores Fiado es una buena decisión, a pesar de que haya obligado a reformular una parte de la estructura de ventas, del servicio de taller y también a renunciar a algunos clientes.

Sideco empieza una verdadera tendencia de crecimiento a la alza a partir de medios de los años noventa, una vez superados los efectos negativos de la crisis económica que vive Cataluña después de los Juegos Olímpicos del año 1992. Las ventas de unidades se incrementan coincidiendo con el lanzamiento al mercado de la gama Euro, que incorpora características muy innovadoras y que significan una renovación profunda respecto a los modelos anteriores.
 
 
Paralelamente, Sideco amplía los servicios de postventa con otro taller autorizado, de nombre Sociedad Cooperativa Auto-mecánica, que se ubica en Tarragona. El otro cambio cualitativo de estos años es la incorporación de los servicios de plancha y pintura en las instalaciones de Sideco en Reus el verano del año 1996, que hasta entonces se tenían que encargar a talleres externos. La novedad mejora la comodidad del cliente que tiene que reparar un vehículo, y la sección de chapa y pintura experimenta un rápido crecimiento.

Con una evolución de ventas claramente a la alza, Sideco hace una segunda ampliación de la zona de distribución en 1999 y se expande hacia las comarcas del Garraf y el Alt Penedès donde dispone de dos talleres autorizados más y dos puntos de venta. Por un lado, Diesel Penedès, una empresa consolidada y con personal experimentado que se ubica en Vilafranca del Penedès y por el otro Vilauto, situada en Vilanova i la Geltrú y sobre todo dedicada a la reparación de furgonetas.

Queda definido un mercado amplio –Tarragona, las Tierras del Ebro, el Alt Penedès y el Garraf- con una red de cuatro talleres autorizados y tres puntos de distribución. Sideco apuesta por acercar los servicios de venta y postventa al cliente aliándose con instalaciones consolidadas. Una buena muestra es Garcid, en Amposta, que es el primer taller de Iveco en volumen de facturación de recambios en España y Diesel Penedès ocupa el tercer lugar. Vilauto, por su parte, ha inaugura el 17 de febrero de 2006 unas nuevas instalaciones para dar respuesta al crecimiento experimentado desde finales de los años noventa, justo cuando pasa a ser un taller autorizado de Iveco.